sábado, 14 de abril de 2007

La fuerza del experimentar

¡Ha-ha!... sorprendidos infragantes, disfrutando del máximo placer de un niño sentir entre sus dedos la cremosidad de la cola fría, quien no ha experimentado la extraña sensación de esparcir sobre sus dedos el lechoso liquido frío, blanco, espeso y sobre todo metamorfósico. Sentir como se va endureciendo en un lapso tan breve hasta quedar como una segunda piel y luego vivir una experiencia tan extraña y sorprendente para un niño que es retirar esta segunda piel poco a poco. Es tan poderosa esta experiencia que se olvidan que tienen que realizar su obra de arte, situación en que todo el curso ya esta trabajando. Al verse sorprendidos piden rápidamente permiso par lavarse las manos pero no, en absoluto, el experimento debe vivenciarse hasta el último segundo de modo que ha esperar que se seque y cerrar el ciclo que todos alguna ves hemos experimentado y en definitiva, solo queda darles a conocer los peligros de hacerlo en una mayor extensión de piel, debido a que esto obstruye los poros, pero al final todo esta controlado, ¡Haa! señor, como disfruto ser profesor.

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